5.6.08

In-Mediatez (Shellac y Mission Of Burma en Madrid)



Fui el otro día a escuchar el súper-mini-concierto de Shellac y Mission Of Burma. Nada menos que en la Moby Dick, al ladito de casa y con lugares de aparcamiento fácil conocidos. Tal y como cabía esperar, público formado mayormente por jóvenes intelectuales de aquellos que puedes encontrar en un ciclo de cine malgache en el Reina o en una conferencia de José Luis Brea sobre simbolismo e informática. Algo repelentes pero de esa nueva especie que no solo medita sino tiene ganas de pasárselo bien, cosa normal en sitios como Berlín pero poco usual aquí. Me identifico con ellos, así que bien.

Lo que teníamos por delante era un grupo mítico del post-punk americano (de Boston, para ser más precisos) que tras solo dos discos desaparecieron para emerger de la nada más de veinte años más tarde con aquello de “decíamos ayer” y otros dos discos que engarzaban sin solución de continuidad con el sonido y el espíritu que habían dejado en el recuerdo. Un espíritu de desfase, improvisación y accidentes. Estos eran los Mission of Burma, claro.

Los cabeza de cartel nominales eran Shellac, grupo dirigido por Steve Albini, ingeniero y productor y una de las personalidades más tranquilamente carismáticas de la música de hoy. Albini es casi un ludita y todo su acento se basa en el uso de lo analógico y en música lo más directa y clara posible. Es de Chicago y se le nota en esa aproximación analítica a la música que hay quien llama matemática y el prefiere llamar minimalista. Todo esto dentro de lo que suele conocerse como noise-rock, que tal y como van las definiciones parece bastante explicativa.

En suma, parecido volumen brutal y muy pocos puntos de contacto musicales o conceptuales más allá de una cierta simplicidad.

La coincidencia era muy curiosa, porque ambos grupos representan posturas bien definidas y allí podía uno compararlas. Como mucha más gente conoce a Shellac (Of North America), comenzaron los Burma. Bajo Guitarra, Batería y Martin Swope desde algún lugar metiendo sonidos desde cintas (sí, magnetofones, nada de Live!). Un concierto que fue muy a más partiendo de estructuras de lo más básicas que poco a poco y casi sin sentir se iban enredando en improvisaciones que a veces no parecían tener salida. Los mentados samples ayudaban a conferirle a todo un ambiente de irrealidad casi psicodélica. Pero bailona. Por otro lado, tocan un huevo. Pero no en alarde, sino permitiéndose incluso errores que tampoco afectaba la intensidad de la actuación. Incluso la acentuaba porque aquello tenía ese aire de proximidad que unas voces tampoco privilegiadas mantenían siempre presente. A mí me pareció un conciertazo lleno de buenas canciones tipo post-punk (esto es, buscando nuevas estructuras) y encima tuve suerte de escucharlo en un sweet spot donde el asunto sonaba a gloria bendita

Con Shellac se llenó el local y eso trajo consigo una subida en rampa del termómetro y el apretujamiento. Ambas dos circunstancias nada queridas por quien esto suscribe, vaya por delante. Lo de Shellac estalla con fuerza, también son muy competentes, el Albini es un figura con camiseta de la Rifle Association, el sonido es rotundo y las canciones son buenas. La diferencia esencial con los Burma es que aquí está todo muy medido. No es exactamente música cerebral, pero los exabruptos tienen un lugar preciso y en cierta forma previsible. Hay una necesidad en el progreso de su música, cosa que no está en principio mal, sino todo lo contrario. Pero no percibes el riesgo ni tampoco puede echárseles en cara, porque no es su pretensión correrlo. Era música mediata, donde la idea tiene un protagonismo fundamental frente a la música inmediata de los Burma, donde la idea es solo una rampa de lanzamiento. Pudo depender del momento, del calor o de afinidades más profundas, pero me gustaron más los viejunos de Boston que los chicos malos de Chicago.


3 comments:

Anonymous said...

Es acojonante Costa, te voy a comentar una movida...

Contexto: Proximo Sonar.

Es curioso lo que comentabamos el otro dia, sobre las ganas que hay que echarle a esto de hacer musica de un modo amateur, uno aveces quiere mandarlo todo a la mierda...

Resulta que para el proximo Sonar los productores patrios de mi entorno(madrileños) habiamos mandado a la organizacion del Sonar cada uno su trabajo, cd demo etc...Por si caia la breva de que llevasen a alguno al sonar de dia. Creo humildemente, que se esta trabajando bien, del modo mas underground ( ni mas ni menos el que nos podemos permitir, mediante netlabels, conciertos de poco impacto,etc...), la musica tiene bastante buen feedback, nos conocen fuera de España, hay menciones en blogs especializados,ha habido bolos en España y alguno salio para Europa,etc...todo muy organico, con buen pie. Podria afirmar que el crecimiento de gente que nos escucha es mucho mayor que el que tendriamos que disfrutar teniendo en cuenta nuestros medios,etc...es decir...que estamos rayando mejor de lo que se esperaba.

Bien, el resultado de todo esto es que nadie va al Sonar. En cambio, me fijo que un productor nacional de trance/techno con muy buenas maneras y que sinceramente lo esta haciendo muy bien en ese ambito ( tuvo la suerte que su primer tema fue incluido por Tiesto en un recopilatorio de Ibiza, lo que le ha catapultado en poco tiempo a la fama), ha sido elegido para tocar en el Sonar pero no como productor de musica de baile, sino como productor de musica experimental/melodica/Idm ya sabes...nuestro palo. Lo mas sangrante del asunto es que ese productor en cuestion en esta rama mas experimental...NO HA SACADO NADA, en ningun sitio, ni ha dado concierto, ni la gente le conoce, ni tiene temas...es decir 0.

Como productor de musica de baile, chapeau. Sin duda alguna es lo mas selecto en cuanto a estilo de la madre patria pero...¿Como productor de musica electronica experimental? Tan pronto le piropeo en su faceta pistera como digo que en la otra esta a años luz de los referentes nacionales, he de decir la verdad.

Ante este suceso, me vuelvo a preguntar por enesima vez:

1:¿Es la calidad el baremo de un artista para ser conocido y "premiado"socialmente?...o...¿primero hay que hacerse unas relaciones sociales que te catapultaran a la calidad?

2: El productor en cuestion es de Cataluña, donde apoyan a sus productores...prueba de ello es que en muchos SONAR han actuado gente como Monoceros, Fibla,etc...

¿Y en Madrid? Nos quejamos amargamente de que no hay productores reconocidos pero...¿alguien les apoya?

Tambien hemos mandado al Experimenta Club y a Electronica en Abril, y a casi todos los festivales/iniciativas madrileñas, nadie contesto...


Sinceramente en Madrid hay al menos el mismo nivel que en otros sitios...pero nadie sale.

Aveces a uno le entran ganas de romper los cacharros que uno tiene y dedicarse a ganarse el pan, en vez de "perder" el tiempo con esto...

Amargos saludos.

J.M. Costa said...

La verdad es que suena muy desanimador. Especialmente lo de Electrónica en Abril, que finalmente es en Madrid.

Yo lo que creo es que debiera existir un local donde pudieran escucharse estas cosas. Y si no un local diario, que eso es duro, si al menos un club semanal, habría que ver en que plan, que horas, etc.

Un problema adicional es que tradicionalmente la escena (¿?) madrileña ha estado muy ocupada con peleas internas. Quizás sea cosa de dejar paso a otra actitud, porque sin un mínimo de colaboración entre los interesados, no hay quien mueva nada.

Miguel B. Núñez said...

Reconozco que MOB no me han llegado nunca mucho. Shellac un poco más pero sin matarme. Big Black e incluso Rapeman me gustaron más. Quizá sea que prefiero aquel Albini caótico y más punkarra. A Shellac les vi hace unos años en un Primavera Sound y bueno, en algún momento me molaron, el sonido de su guitarra sigue quitando el hipo, pero en general no me convencieron. Este año fue mi churra y dice que estuvieron mucho mejor. Creo que a mí me pasa lo que comentas... no es que sean cerebrales pero casi...